De hypos- (debajo), oxys (oxígenos), –emia (de la sangre) .

La hipoxemia es una situación que sufre el organismo cuando no tiene suficiente oxígeno en la sangre y por eso no llega de forma continuada a las células para que estas puedan trabajar, dando lugar a una Insuficiencia Respiratoria. No es una enfermedad en sí, sino un signo de problemas respiratorios o de la circulación, que puede provocar síntomas variados, como la dificultad para respirar.

Para que las células y tejidos corporales se mantengan en funcionamiento necesitamos que pasen tres cosas con el oxígeno:

  1. Que haya suficiente oxígeno en el aire para poder respirarlo.
  2. Que los pulmones funcionen bien y consigan extraerlo a la vez que sueltan el carbono que no necesitamos.
  3. Que la sangre lo coja desde los pulmones y lo transporte por todo el cuerpo.

En ocasiones, este sistema no funciona al 100% y el cuerpo nos avisa con un dolor de cabeza, dificultad para respirar, algo de confusión o agitación. Seguro que has experimentado alguno de estos síntomas, de forma leve y pasajera, si has viajado a ciudades elevadas o has hecho ejercicio muy enérgico y al volver a la normalidad han desaparecido esas molestias.

¿Qué causa la hipoxemia?

Esta es una lista de cosas que pueden fallar a la hora de hacer bien la respiración:

  • Que no haya suficiente oxígeno en el ambiente, como en los ambientes contaminados, viciados, incendios, o ciudades situadas a grandes alturas por encima del nivel del mar, etc.
  • Mal funcionamiento en los alveolos. Como, por ejemplo, que el aire tenga oxígeno pero que este no pueda pasar la barrera de los alveolos, o que si la pasa, la sangre no capte bien el oxígeno o que no pase a la sangre por donde debe.
  • Que la sangre no tenga suficiente hemoglobina o que la que hay sea defectuosa.

diferencias entre hipoxia e hipoxemia

Aunque en la consulta del médico escucharás palabras más técnicas cuando quieran explicar qué es lo que puede estar fallando. No te preocupes que son fáciles de entender:

  • Hipoventilación. Significa que llega poco oxígeno por causas externas al pulmón. Imagina un incendio, en el que el aire no tiene oxígeno suficiente y respiras casi todo CO2 (hipercapnia) y sufres acidosis respiratoria. También pasa con algunos fármacos como los barbitúricos, enfermedades del bulbo raquídeo, anomalías de la médula, enfermedad de Guillain-Barré, etc.
  • Trastorno de la difusión. El problema aquí es que la barrera que separa la sangre del oxígeno es más gruesa de lo normal y retarda el tiempo de la difusión. Esto sucede en el pulmón reumatoideo o en la neumonía intersticial.
  • Shunt alveolar. Es un cortocircuito de la sangre, en el que no pasa por donde debe y llega al sistema arterial sin pasar por las zonas ventiladas del pulmón.
  • Alteración de la ventilación/perfusión (V/Q). Es un desequilibrio entre el flujo sanguíneo y la ventilación que hace ineficiente la captación del oxígeno. Por ejemplo, ocurre en las enfermedades pulmonares obstructivas (EPOC), las embolias pulmonares y la enfermedad pulmonar intersticial.

Como las causas pueden tener un origen muy diferente, la lista de enfermedades que incluyen la hipoxemia como síntoma, es larga. Alguna de ellas son anemia, enfisema, neumonía, edema pulmonar, apnea del sueño, etc.

Signos y síntomas

Todas las células necesitan oxígeno para funcionar, por lo que las manifestaciones de su falta son muy variopintas. Son:

Piel pálida, sobre todo si la hipoxemia se asocia a una anemia y piel azul (cianosis) cuando la hipoxemia es más grave.

-Si el cerebro recibe menos aporte de oxígeno del que necesita, irá disminuyendo su actividad, notaremos cefalea que no responde al tratamiento farmacológico común, incluso abombamiento, problemas de coordinación muscular, hasta llegar incluso al desmayo.

-Otros son arritmias, náuseas, vómitos y calambres nocturnos.

Fármacos e hipoxemia

Los derivados de los opioides y sus derivados morfínicos son fármacos que ralentizan las funciones del centro de la respiración, esto quiere decir que aun llegará menos cantidad de oxígeno a la célula. También sucede con el alcohol, las benzodiacepinas y los neurolépticos.

Las plantas no son inocuas, tienen sustancias con efecto farmacológico, por lo que siempre hay que consultar con el farmacéutico, que es el experto en fármacos, antes de tomar cualquier sustancia, sea natural o no.

¿Cuándo ir al médico?

Hay que ir a la consulta del médico si se tiene dificultad para respirar que empeora al descansar, después de un esfuerzo leve, tras ejercitarse o realizar actividad física o si se despierta repentinamente con sensación de ahogo.

En caso de que la dificultad respiratoria sea repentina y no permita hacer el día a día, que esté acompañada de tos, latidos rápidos y retención de líquidos (en poblaciones elevadas por encima de los 2400 metros u 8000 pies) es imperativo acudir al servicio de urgencias más cercano, pues estos síntomas son indicativos de edema pulmonar (el líquido de los vasos se sale hacia los pulmones, donde se acumula), pudiendo ser mortal.

No dejes la visita al médico para el último momento, ir antes significa menores complicaciones clínicas y mayor calidad de vida.

Efectos a largo plazo

El cuerpo es muy sabio e intentará adaptarse a la nueva situación hipoxémica. Una de las cosas que hace es producir más glóbulos rojos (poliglobulia) para captar cada molécula de oxígeno que pueda y que no se escape ninguna porque las necesita todas. La poliglobulia no produce otras alteraciones en el organismo, tan solo hay que controlarla de vez en cuando para que no afecte a la circulación normal de la sangre.

globulos rojos en la hipoxia

El corazón también intentará compensar su ritmo de bombeo para compensar esa falta de oxígeno. Esto son las arritmias, hay que mantenerlas bajo control.

El problema más evidente lo tendrá el cerebro, puesto que controla todas las actividades corporales y necesita el oxígeno para ello, si no tiene un aporte suficiente trabaja menos y peor, se pueden sufrir alteraciones neurológicas que van desde la falta de atención a la depresión.

Enfermedades que cursan con hipoxemia

  • EPOCs (enfermedades pulmonares obstructivas crónicas): asma, bronquitis crónica y enfisema. La distribución de oxígeno se ve afectada.
  • Las cardiopatías que afectan a la conexión del pulmón y el corazón, pues si no se da bien, habrá menos oxígeno disponible en las arterias.
  • Neumonía infecciosa. Los pacientes necesitan un control diario.
  • Anemías. Si no hay glóbulos rojos que transporten el oxígeno o los lo que hay son defectuosos, no hay suficiente oxígeno en el cuerpo. Según el tipo de anemia es la severidad de la hipoxemia.

Vivir con dificultad respiratoria crónica

Lo primero y más importante, dejar de fumar y aléjate de los fumadores, sobre todo si se ha diagnosticado una enfermedad pulmonar.

Hacer deporte es recomendado, aunque pueda resultar paradójico, pero está demostrado que mejora la fuerza y resistencia general, lo que quiere decir que tu cuerpo estará mejor preparado para responder a la hipoxemia y, por tanto, la calidad de vida será mejor.

Nunca debemos olvidar la dieta equilibrada, que proporcione los nutrientes necesarios, por ejemplo, se necesitarán más nutrientes para formar los glóbulos rojos. Además, no hay que olvidar el segundo cerebro, el intestino, somos lo que comemos y cada día son mayores las evidencias de que regula gran cantidad de procesos corporales y está relacionado con enfermedades inmunes, estados de humor, dolores musculares,” nublados mentales” etc. Un intestino sano es un cuerpo sano. Además

¿Cómo se diagnostica la hipoxemia?

Para comprobar si la cantidad o saturación de oxígeno en sangre es la adecuada se realizan diferentes pruebas, la más fidedigna es la gasometría arterial, que se realiza en un hospital pues hay que tomar una muestra de sangre arterial (de muñeca, ingle o brazo), aunque a veces también se usa la sangre de las venas y lo que se mide es la presión parcial de oxígeno (PaO2).

La PaO2 se expresa como milímetros de Mercurio (mmHg) y se considera como valor normal una PaO2 de 75 a 100 mmHg, aunque el rango puede variar entre laboratorios. Los resultados anormales pueden ser debidos a enfermedades pulmonares, renales y/o metabólicas, también pueden deberse a lesiones en cabeza, cuello u otras lesiones que modifiquen la respiración.

  • Hipoxemia moderada. PaO2 entre 80 y 60 mmHg.
  • Hipoxemia grave. PaO2 entre 60 y 40 mmHg.
  • Daño miocárdico y cerebral. PaO2 por debajo de 40 mmHg.
  • Riesgo de muerte inminente. PaO2 por debajo de 20 mmHg.

Este análisis también nos informa de qué tal funcionan los pulmones y riñones porque mide el equilibrio ácido-base, midiendo más valores, como el bicarbonato o el pH de la sangre arterial.

También se puede realizar una pulsioximetría, que se realiza con un pequeño aparato que emite luz roja e infrarroja, con forma de pinza que se puede enganchar al dedo o los lóbulos de las orejas, porque son zonas translúcidas y con buena circulación. La hemoglobina que lleva oxígeno absorbe la luz roja y la hemoglobina que no lo tiene absorbe la luz infrarroja. El aparato mide la relación entre la luz que emite y la que recibe de vuelta y nos da la saturación de oxígeno. Se considera un valor normal 90%-95%, por debajo de 90% son bajos.