La encefalopatía hipóxico isquémica, o EHI, es uno de los motivos de más preocupación para pediatras, obstetras y muchas familias. Sin embargo, es un problema poco frecuente, sobre todo la EHI más significativa.

Su incidencia es muy desigual en el mundo. En los países de renta más baja o más pobres es de un 25% en neonatos, mientras que en los países desarrollados ha disminuido significativamente en las últimas tres décadas.

En España, su incidencia según estadísticas oficiales de los primeros 10 años del siglo XXI apenas alcanzó el 1%.  La EHI de casos de mayor gravedad, tanto en España como en el resto de Europa, oscila entre el 0,5 y el 1%.

hipoxia isquémica en bebes

En la actualidad se estima que entre 2 y 9 de cada 1.000 recién nacidos se presentan casos de EHI. Entre 10 % y 60 ? neonatos con EHI mueren apenas al nacer. Un 25% consigue sobrevivir con importantes daños en el cerebro y algunas discapacidades.

Qué es la encefalopatía neonatal

La EHI neonatal es un tipo de lesión que se produce en el bebé en momentos cercanos al nacimiento o durante este por la falta de oxígeno y un limitado flujo de sangre al cerebro.

Causa una lesión en el cerebro y puede derivar en una parálisis cerebral y algunos trastornos de carácter cognitivo y para el posterior desarrollo. Para este tipo de lesión suelen utilizarse otras denominaciones como asfixia perinatal, encefalopatía de neonatal o asfixia de nacimiento.

Al interrumpirse el flujo de sangre en algunas partes del cerebro, las células se rompen y se produce la liberación de ácido láctico y algunos compuestos que puede causar la interrupción de las funciones normales de las células.

En ese perjudicial proceso, las células del cerebro son afectadas por la EHI, pero sobre todo las neuronas, encargadas de la transmisión y procesamiento de información en todo el sistema nervioso, resultan las más dañadas, por lo que se produce en el cerebro lo que se denomina necrosis neuronal selectiva.

La interrupción del fluir de la sangre o del oxígeno en el cerebro provoca que las células empiecen a morir en una reacción secuencial que agrava el daño cerebral. Este tipo de EHI es el tipo de encefalopatía neonatal más frecuente.

La encefalopatía es una disfunción neurológica de variable gravedad que dificulta el inicio o mantenimiento de la respiración, la acción de mantener la vigilia o el despertar, altera la tonicidad muscular y las respuestas motrices, los reflejos, la capacidad de reaccionar y el proceso de alimentación, además de producir convulsiones en la mayoría de los casos.

Las perspectivas de vida de quienes son afectados por la EHI dependen de la gravedad de los daños ocasionados al cerebro, así como de la posibilidad de poder someterse a terapias y tratamientos. Por esas razones, es muy difícil establecer un promedio de vida que sea lo suficientemente confiable.

Tratamiento de la hipoxia isquémica

Actualmente existe un solo tratamiento para la reducción de la cantidad de daños que causa la encefalopatía hipóxica-isquémica. A ese único tratamiento disponible se le denomina terapia de hipotermia, que también se le conoce como enfriamiento cerebral, terapia de refrigeración, enfriamiento de todo el cuerpo e hipotermia terapéutica.

falta de riego en cerebro en bebés

Si a un niño se le diagnostica EHI, las normativas de cuidado y atención obligan a una terapia de hipotermia o de enfriamiento cerebral. Este tratamiento debe realizarse en las primeras 6 horas posteriores al nacimiento.

Este tipo de terapia permite una cierta recuperación del bebé y reduce los niveles de discapacidad que puedan presentarse en el proceso de crecimiento y desarrollo.

La duración de la terapia de hipotermia es de 72 horas con el propósito de ralentizar el índice metabólico del recién nacido. Con esto se consigue evitar que se dé una lesión llamada reperfusión, que ocurre al restaurarse rápidamente la oxigenación normal y el flujo de sangre en las células del cerebro.

Aunque parezca contraindicado, la rápida restauración de ese flujo podría provocar más lesiones, ya que las células cerebrales reaccionan de manera muy diferente a la oxigenación después de la privación del oxígeno.

La hipotermia contribuye a la estabilización de esas células y limita o previene toda inflamación nociva. Junto con la terapia de hipotermia, deben proporcionarse cuidados de apoyo para la prevención y control de convulsiones, terapias de respiración, reducción de niveles de azúcar en la sangre y reducción de la inflamación en el cerebro con la colaboración de otros médicos especialistas.

Es muy importante que los padres de niños diagnosticados con EHI procuren la mejor información disponible en páginas web especializadas y tener muy en cuenta que todo tratamiento o terapia en el curso de la vida del niño debe ser guiado y desarrollado por un médico especialista. Lo delicado de este tipo de afección impone esta seria advertencia.

Tipos de EHI

Según sea la gravedad por privación del oxígeno, el EHI es clasificado en distintas categorías. Al sospecharse de una EHI, el médico puede dictaminar la realización de imágenes cerebrales, ya sea por resonancia magnética o ultrasonido, para estar al tanto de la gravedad del daño cerebral.

También pueden realizarse exámenes de sangre para tener información del ph en esta, puesto que de esta manera se obtiene información de los niveles de oxígeno en el neonato.

La gravedad de la EHI es determinada por lo que se conoce como montaje o clasificación de Sarnat. Con este procedimiento y los resultados de las encefalografías, se llega a una clasificación basada en la severidad de los daños ocasionados en el cerebro.

Y sobre la base de ambos pueden realizarse pronósticos sobre la evolución que tendrá en los niños afectados por este tipo de trastorno y por eso es posible hacerle un seguimiento mucho más preciso para su control, tratamiento y terapias de apoyo.

La clasificación o tipos de EHI es la siguiente:

  • Encefalopatía hipóxica isquémica leve con daños aislados leves o moderados de la sustancia blanca.
  • Encefalopatía hipóxica isquémica moderada o leve con leves lesiones en los núcleos de base tálamos.
  • Encefalopatía hipóxica isquémica grave con extensas lesiones en la sustancia blanca.
  • Encefalopatía hipóxica isquémica grave o moderada con o sin algún daño leve en la sustancia blanca.
  • Encefalopatía hipóxica isquémica grave con lesiones graves o moderadas gangliotalámicas y extenso daño en la sustancia blanca.

Con el propósito de una mayor aclaración, es oportuno señalar que la sustancia blanca o materia blanca es la que se compone por los axones de las neuronas o fibras nerviosas mielinizadas.

La mielina es la que le proporciona esa apariencia blanca a esa sustancia. Y esa mielina que protege a los axones es la que les da aislamiento y les permite una transmisión más rápida de las señales nerviosas.