La gasometría es una prueba que se hace para valorar qué tal tenemos el equilibrio ácido-base y si los pulmones están cogiendo O2 (oxígeno) a la par que eliminando CO2 (dióxido de carbono) correctamente, o sea, el intercambio gaseoso.

Se realiza para comprobar el estado de los pulmones en enfermedades respiratorias, también ayuda a comprobar la efectividad de la oxigenoterapia, además de informar si los riñones expulsan los ácidos con normalidad y del estado metabólico general.

La prueba se denomina gasometría o hemogasometría arterial pues para hacerla se toma sangre arterial, porque es la sangre que se encarga de coger el oxígeno de los pulmones para llevarlo al resto del cuerpo. Aunque en ciertas ocasiones se puede coger sangre venosa, que es la que recoge los desperdicios celulares y los lleva a los órganos que se desharán de ellos, por ejemplo, los riñones.

Las arterias preferidas se encuentran en la muñecas, ingles o brazos.

cómo interpretar una gasometría

¿Cómo se hace una gasometría?

Como hemos comentado, hay que coger sangre arterial, por lo que no nos vale la vena típica de los análisis rutinarios. La que hay que pinchar es la radial, a la altura de la muñeca. 

Antes de pinchar se realiza la prueba de Allen, que sirve para comprobar que las arterias que van a las manos, la cubital y la radial, no tienen problemas de irrigación.  La prueba no es dolorosa y consiste en presionar intermitentemente ambos lados de la muñeca y comprobar los cambios de coloración de la mano. 

Se presiona ambas arterias y la mano perderá coloración pues no le llegará tanta sangre, entonces se levanta el dedo de una de las arterias y se comprueba que la mano recupera un poco de color, de nuevo se presiona para que lo pierda y se levantará el dedo de la otra arteria, si la mano recupera de nuevo su color, no hay problema. SI no es así, hay un problema de perfusión y esa mano no se podrá usar para el análisis.

Esta prueba es un poco dolorosa, porque las arterias no son tan visibles y el sanitario tendrá que sentir el pulso con sus dedos, pinchar y si no sale sangre, mover la aguja hasta que salga, es cuestión de segundos. Es un dolor o molestia pasajera.

Es imprescindible que la aguja esté heparinizada para evitar trombos.

Apenas conlleva riegos para el paciente, porque es como una extracción de sangre rutinaria. Las complicaciones pueden ser:

  • Varias punciones
  • Sangrado excesivo
  • Aparición de hematoma
  • Infección como una herida cualquiera.
  • Sensación de mareo o desmayo.

Informa a tu médico si estás tomando anticoagulantes u oxigenoterapia.

 

¿Qué se mide en una gasometría?

Se miden varios parámetros, pero los imprescindibles son el pH, el bicarbonato (HCO3), la presión parcial de oxígeno(pO2), la presión parcial de dióxido de carbono (pCO2) y la saturación de oxígeno (SaO2).

Los valores de una gasometría normal a nivel del mar son:

GASOMETRÍA: VALORES NORMALES (BASALES)

Medida Valores Unidades Variación
pH 7.35-7.45 ±0.5
HCO3 19-26 mEq/L
pCO2 35-45 mmHg 5
pO2 95-100 mmHg +2
SaO2 97-100 % -7

Estos valores pueden variar según las técnicas de cada laboratorio y por encima de 900 metros de altitud, pues el valor del oxígeno es más bajo.

Medidas de la gasometría y parámetros

Para comprender qué significan los parámetros mencionados en el cuadro de arriba, antes tenemos que saber cómo se relacionan entre ellos, es muy fácil.

El parámetro sobre el que se basan los demás es el pH, que es una medida para saber cuántos protones de hidrógeno (H+) hay por el cuerpo. Si el pH es elevado significa que hay pocos H+, y si el pH es bajo significa que hay muchos H+. Los protones de  hidrógeno son usados por todas las reacciones químicas del cuerpo y son fundamentales.

Por otra parte, el CO2 de la sangre pasa sin problemas y con naturalidad a las células, dentro de ellas se combina con otras sustancias y se transforma en ácido carbónico y este ácido se rompe, pierde su protón de hidrógeno y lo libera.

Para recoger todos esos protones de hidrógeno liberados está el bicarbonato, que lo atrapa y se sacrifica a sí mismo para transforma ese protón en otras sustancias que son más fáciles de eliminar.

 Podemos decir que si aumenta el CO2 en la sangre también aumenta la cantidad de H+ y, por tanto, disminuye la cantidad de bicarbonato.

Un dato curioso es que el bicarbonato es tan potente, que puede reducir en pocos minutos un exceso grande de H+.

Los encargados de reponer el bicarbonato para las células son los riñones y los encargados de regular el dióxido de carbono son los pulmones, por lo que estos órganos tienen que trabajar juntos.

Cómo interpretar una gasometría

Cuando los resultados de la gasometría son como los del cuadro anterior, se entiende que todo funciona correctamente. Pero cuando los valores se salen de los rangos podemos estar ante cuatro situaciones:

-Si la presión parcial de dióxido de carbono (pCO2) está alterada se trata de un trastorno de origen respiratorio y puede ser de dos tipos. Hablamos de acidosis respiratoria si la pCO2 aumenta, significa que habrá muchos H+ y, por tanto, un pH bajo. Cuando pasa al contrario, la pCO2 disminuye y por ello disminuye la cantidad de H+ y significa que el pH aumente, hablamos de alcalosis respiratoria

-Si el bicarbonato está alterado se trata de un trastorno de origen metabólico, por lo que hablamos de acidosis metabólica cuando el bicarbonato baja lo que significa que hay muchos H+, o lo que es lo mismo, el pH está bajo. Hablamos de alcalosis metabólica cuando el bicarbonato está elevado, que significa que hay pocos H+, que es igual que decir que el pH está elevado.

Acidemia/acidosis, alcalemia/alcalosis

La respuesta es no necesariamente. El paciente puede tener una acidosis con el pH normal, es decir, el pH puede estar entre 7.35 y 7.45. Pero si con acidosis, el pH está por debajo de 7.35 entonces tendremos acidosis con acidemia. Lo mismo ocurre con la alcalosis, puedo tener el pH en valores normales pero si el pH es mayor de 7.45, entonces tendré alcalosis con alcalemia.

Por esto, no es recomendable leer el pH lo primero en la analítica, pues puede tener un valor dentro del rango normal y no por eso no tener un trastorno ácido- base.

¿Por dónde comenzar a leer una analítica de gasometría?

Como ya hemos dicho, no se debe empezar por el pH. Debemos mirar el bicarbonato y la pCO2, si uno está dentro de los valores normales y el otro alterado, habrá que prestar atención al alterado, pero si ambos están alterados hay que prestar atención al paciente para saber por dónde comenzar. 

Un ejemplo, si una persona diabética recibe unos resultados de la gasometría con ambos valores alterados, viendo su condición de diabética, podemos sospechar que el trastorno puede ser de tipo metabólico, por lo que prestaremos atención, en primer lugar, al bicarbonato. Digamos que está bajo, entonces diagnosticaremos una acidosis metabólica (bicarbonato bajo, muchos protones de hidrógeno y por tanto pH bajo).

Ahora sí, el siguiente paso es comprobar qué tal está su pH. Pongamos que está por debajo de 7.35, entonces diremos que tiene una acidosis metabólica con acidemia

El próximo paso es valorar si la gravedad es leve, moderada o severa, según la cantidad que bicarbonato que tenga. Nos fijamos de nuevo en el bicarbonato, no en el pH, pues como ya hemos dicho, puede haber un trastorno ácido-base sin que el pH se va alterado. Pongamos que el bicarbonato está en 11 mEq/L, entonces, según la bibliografía, es una acidosis metabólica moderada con acidemia.

Ahora toca valorar si el cuerpo ha reaccionado compensando estas variaciones, si el trastorno está compensado. Nuestra paciente tiene el bicarbonato bajo, por lo que deberíamos esperar que la pCO2 también bajase para mantener el equilibro entre los dos sistemas, metabólico y respiratorio.

Pero ¿cómo saber hasta qué nivel tiene que bajar la pCO2? Muy fácil, usamos la fórmula de Winter: pCO2 = (1.5 *HCO3) +8 = resultado ± 2. En el caso de nuestra paciente, la fórmula quedaría así: pCO2 = (1.5 *11) +8 = 25, por lo que la pCO2 esperada en los análisis tendría que estar entre 27 y 23 mmHg.

Pongamos que el paciente tiene una pCO2 aun más baja que 23 mm/Hg, no pasaría nada, no hay sobrecompensación ni nada parecido, el cuerpo está trabajando de la forma que mejor le parece para compensar.  Y ¿qué es lo que está haciendo? Pues el cuerpo ha tratado de disminuir la pCO2 para compensar, lo que hace que disminuyan los H+ y por ello suba el pH, y esta situación es, como ya hemos visto, de alcalosis respiratoria.

¡Enhorabuena! Hemos llegado a que el diagnóstico del paciente es una acidosis metabólica moderada con acidemia compensada y alcalosis respiratoria. Podríamos avanzando con el análisis del anión GAP, pero en el contexto de la gasometría hemos llegado muy lejos y tenemos una buena introducción.