El oxígeno, esencial para la vida humana, es todavía más decisivo que los alimentos o el agua. Si los seres humanos no recibieran oxígeno de manera continua, por medio del proceso de respiración, podrían llegar a tener daños permanentes e incluso, fatales.

Bajo diferentes circunstancias, puede ser común que se produzca una falta parcial de oxígeno, lo cual puede devenir en una “Hipoxia”. Este término se refiere a la disminución del oxígeno que suministra la sangre, a través de las células, a los diferentes órganos y tejidos del organismo, lo que ocasiona severas alteraciones en su correcto funcionamiento.

Uno de los momentos más propensos para que se suceda una hipoxia, por ejemplo, es cuando te encuentras a grandes alturas puesto que el nivel de oxígeno disminuye debido a la presión atmosférica. Bajo esa circunstancia, la concentración de oxígenos es mucho menor que cuando te encuentras a nivel del mar. Es por eso que, a grandes alturas, siempre se deben tomar precauciones.

qué tipos de hipoxia hay

Tipos de hipoxia

Existen distintos tipos de hipoxia que se diferencian entre sí, de acuerdo al motivo que produce la disminución del oxígeno tanto en los tejidos como en los órganos del cuerpo. Están catalogadas de la siguiente manera:

  • Hipoxia cerebral: Cuando el cerebro no recibe el oxígeno suficiente que requiere.
  • Hipoxia Hipóxica: Suele ser la más frecuente. Se presenta cuando la presión parcial de oxígeno en la sangre es, en gran medida, menor a lo normal.
  • Hipoxia anémica: Producido por la deficiente concentración de hemoglobina cuando se padece de anemia.
  • Hipoxia estancada: Se refiere a la disminución del flujo sanguíneo a los tejidos.
  • Hipoxia histotóxica: Ocurre cuando las células han sido afectadas, lo cual les imposibilita el empleo del oxígeno adecuadamente.
  • Hipoxia neonatal: Es cuando el feto no recibe suficiente oxígeno para mantener su cuerpo en condiciones adecuadas que le permitan sobrevivir.

Hipoxia tisular

El sistema circulatorio garantiza el suministro del oxígeno requerido para asumir los requerimientos metabólicos de cada tejido. Si este proceso se ve afectado, ya sea por la variación de la cantidad de sangre bombeada por el corazón por minuto o por el contenido de oxígeno presente en dicha sangre, se puede producir una hipoxia tisular.

Esta reducción de oxígeno a un tejido puede verse afectada, en gran medida, cuando se produce la isquemia, que es una complicación citológica causada por la disminución de riego sanguíneo, la cual puede dar como resultado que el tejido tenga una baja concentración de oxígeno. Esta deficiencia de oxígeno es de alto riesgo ya que puede ocasionar la muerte del tejido (necrosis), daño irreversible que puede llegar a ser mortal.

Suele observarse en pacientes de condición grave en los hospitales, o crónicos ya que estos tienen una mayor probabilidad de sufrir problemas de respiración o la circulación, como, por ejemplo, pacientes con insuficiencia cardíaca, enfisema pulmonar, anemia hemolítica, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica conocida por sus siglas EPOC y en recién nacidos con dificultades de respiración.

hipoxia hipóxica

Entre los síntomas que se pueden detallar, encontrarás un cambio en la coloración de la piel (entre azul o morada) en zonas del cuerpo que pudiesen estar experimentando la muerte del tejido, desvanecimiento, insomnio o somnolencia, fatiga muscular, náuseas, alteraciones digestivas entre otras, teniendo en cuenta el grado de avance y el tratamiento aplicado en los casos que sean consecuencia de una enfermedad.

Causas de la hipoxia

Entre las causas más comunes de la hipoxia en los diferentes tipos, se detallan las siguientes:

Hipoxia hipóxica

  • Como se indicó al inicio, la altura puede ser un motivo usual ya que, cuando se está mucho más arriba que el nivel del mar, el contenido de oxígeno disminuye por la disminución en la presión atmosférica. A esto se le denomina también “mal de altura”.
  • Las personas que emplean drogas como la heroína y la cocaína pueden ocasionarse daños al sistema respiratorio. También pueden verse afectados los centros respiratorios del cerebro a causa de tumores cerebrales.
  • En el caso de las personas que bucean sin equipos, empleando solo la retención del aire (mejor conocido como apnea) puesto que, al retardar la respiración por un largo rato sumado al esfuerzo físico llevado a cabo, se produce una disminución profunda de la oxigenación alterando el correcto funcionamiento del organismo.
  • Las enfermedades del pulmón tales como enfisema, neumonía, asma, entre otras.

Hipoxia estancada

  • El frío extremo también puede causar la suspensión de la irrigación de sangre en determinadas partes del cuerpo.
  • Existen enfermedades que ocasionan el estancamiento de la irrigación sanguínea en las extremidades como la enfermedad de Buerger, la cual tiene una fuerte relación con el consumo de cigarrillos, y la enfermedad de Raynaud, activada principalmente por el frio y el estrés.
  • La insuficiencia cardíaca causada por la reducción del bombeo del corazón el cual ocasiona una reducción del flujo de sangre hacia los tejidos.
  • Los problemas cardíacos congénitos en los niños.

Hipoxia anémica

  • La pérdida de sangre, sea interna como externamente, a causa de hemorragias ocasionadas por accidentes, enfermedades y/o procedimientos quirúrgicos.
  • La intoxicación por nitritos, ya que, al acoplarse el ion nitrito con la hemoglobina, forma metahemoglobina que impide la conducción del oxígeno hacia los tejidos.
  • Anemia en cualquiera de sus diferentes tipos.
  • La intoxicación con monóxido de carbono debido a la dificultad para erradicar este compuesto de la circulación sanguínea.

Hipoxia histotóxica

  • Envenenamiento por cianuro el cual ocasiona el aislamiento de la enzima que ayuda al empleo del oxígeno por parte de la célula.
  • Los usos excesivos de alcohol, narcóticos y cigarrillos.

Síntomas de la hipoxia

Cuando se trata de reconocer los síntomas de la hipoxia debes tener presente la gravedad de la enfermedad o dolencia presentada, el ritmo de progreso que lleva y la capacidad que tiene el cuerpo de la persona para nivelar la falta de oxígeno que está experimentando su organismo.

Para facilitarte este reconocimiento, aquí se detallan los síntomas más notables de la deficiencia de oxígeno:

  • Procesos mentales lentos y confusos.
  • Falta de coordinación y lentitud de los reflejos.
  • Decoloración de la piel. Las uñas, la lengua y los lóbulos de las orejas pueden tomar una coloración azulada.
  • La visión y posteriormente el oído son afectados.
  • Un impulso a respirar rápida y profundamente.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca causado por el corazón al efectuar el mecanismo compensatorio que ayude a enviar más sangre a los tejidos.
  • Fatiga o cansancio.
  • Inconsciencia

Cómo diagnosticar una hipoxia

Los síntomas pueden ayudar a identificar la causa de la hipoxia. Si la causa radica en las condiciones ambientales, o en inconvenientes de menor gravedad, el médico puede auxiliar a la persona sin necesidad de ser ingresado en un hospital. Si, por el contrario, existen complicaciones de índole mayor, es imprescindible la hospitalización.

Para diagnosticar hospitalariamente la hipoxia, existen varios procedimientos como son:

  • La monitorización pulsioximétrica: Con esta técnica se mide el oxígeno que la hemoglobina transporta en los vasos sanguíneos. A través de esto, se determina la llamada “saturación de oxígeno” o cantidad de oxígeno presente en la sangre.
  • La capnografía: Mide el dióxido de carbono en la parte superior del sistema respiratorio de una persona mientras lleva a cabo su ciclo respiratorio. Al igual que la monitorización pulsioximétrica, es un método no invasivo de medición y ejerce un papel de gran importancia para la detección temprana de afecciones respiratorias.
  • La monitorización de parámetros ventilatorios: A través del seguimiento de ciertos aspectos relacionados con el sistema respiratorio.
  • La gasometría arterial: Es una técnica de monitorización respiratoria invasiva que facilita la determinación del PH, las presiones parciales de dióxido de carbono y oxígeno, a través de una muestra de sangre arterial.
  • La radiografía de tórax: que trata de una imagen radiológica fija del contenido del tórax, la cual aporta información importante ante patologías urgentes o graves (tipo neumotórax, neumonías, edema agudo de pulmón, síndrome de dificultad respiratoria)
  • Signos clínicos: Se refiere a la evaluación del paciente a través de la auscultación con el empleo de un estetoscopio, el análisis de la coloración cutáneo/mucosa y de los movimientos respiratorios.

Tratamiento para la hipoxia

La primera acción que se debe realizar, se basa en restablecer la respiración inmediatamente empleando la cantidad de oxígeno necesaria para saturar la sangre y, con esto, apoyar al sistema cardiovascular. Esto se hace implementando la ventilación mecánica (VM) que no es otra cosa que el empleo de un dispositivo mecánico para suplir o apoyar, de manera artificial, la función respiratoria de un paciente que no puede respirar por sí solo.

Esta ventilación mecánica puede hacerse de dos maneras:

Ventilación mecánica no invasiva

Es la que se realiza empleando un cilindro de oxígeno que suministra, a través de una máscara o de tubos nasales, oxígeno suplementario bajo una presión atmosférica de 760 mmHg. Se emplea en aquellas personas que no requieran intubación de emergencia y no tengan contraindicaciones tipo secreciones abundantes, alteración del nivel de conciencia, vómitos.

Ventilación mecánica invasiva

Llamada también ventilación mecánica tradicional, emplea un tubo plástico endotraqueal (ET) que es colocado en la tráquea a través de la boca. Este tubo se conecta, por su otro extremo, con una máquina denominada respirador o ventilador.

También está la oxigenación hiperbárica que consiste en la aplicación de oxígeno 100% puro a alta presión al elevarse hasta tres veces más que el aire normal. Se emplea en aquellas situaciones en las que el paciente no posee hemoglobina normal para conducir el oxígeno a los tejidos. Este sistema se sugiere para los siguientes casos:

  • Heridas con poca irrigación sanguínea.
  • Enfermedad por descompresión y embolia del aire en deportistas que practican el submarinismo, la apnea y el escalado de montañas.
  • Hipoxia anémica.
  • Intoxicación por monóxido de carbono.

Una vez llevada la presión parcial del oxígeno en la sangre a un nivel normal, se procede a identificar la causa del padecimiento y el tratamiento que será implementado.

Es importante entender que la causa debe tratarse en simultáneo con el tratamiento de la hipoxia. Esto se refiere, por ejemplo, al empleo de broncodilatadores en caso de tratarse de asma, de esteroides en caso que  se requiera reducir una inflamación en los pulmones e incluso, la transfusión de células empacadas en el caso de un paciente que padezca de anemia.

Una vez que se restablece el funcionamiento del sistema respiratorio y cardiovascular de la persona, esta entra en la 1ª fase de recuperación.

Mientras va avanzando la recuperación, pueden hacerse presente varios síntomas neurológicos y psicológicos como secuelas de la falta de oxígeno. Algunas personas requieren un lugar seguro y aislado, especialmente en aquellos casos en los cuales la agitación y la confusión son evidentes, para que no dañen a otros o a sí mismos, de manera inconsciente.

Es importante tener presente siempre que la recuperación de cada paciente es diferente. Depende, en gran medida, de la gravedad de la lesión sufrida. La idea de esta rehabilitación es que la persona consiga una recuperación que le permita vivir, en el menor tiempo posible, dentro de un ambiente menos restrictivo.

Consejos para prevenirla

Como toda enfermedad, la hipoxia también puede prevenirse teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Aquellos pacientes que sufren de asma, deben ser puntuales y precisos con su tratamiento.
  • En el caso de pacientes hospitalizados, es necesario reconocer los síntomas de una amenaza de hipoxia para administrar la ventilación mecánica, sea a través de una cánula nasal, una mascarilla facial o en un caso más extremo, a través de un tubo endotraqueal.
  • En el caso de los alpinistas, para evitar la hipoxia al escalar a grandes alturas se les recomiendan varios aspectos: adquirir un entrenamiento adecuado, no ascender con rapidez en altitudes extremas, ascender lo suficientemente alto para aclimatarse, no permanecer por mucho tiempo en altitudes extremas. Es recomendable que, dentro del equipo, siempre lleven cilindros de oxígeno y máscaras faciales por cualquier emergencia.
  • Aquellos deportistas que practican el buceo libre o apnea deben tener en cuenta lo siguiente: tener una correcta preparación y conocimiento de todos los inconvenientes que se pueden presentar en una inmersión en apnea, mantener la calma bajo cualquier situación, conocer técnicas de masaje cardíaco y respiración artificial para aplicar si se requiere la reanimación cardiopulmonar (RCP), llevar cilindros de oxígeno y máscaras faciales por cualquier emergencia.